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Descubriendo la historia de Gijón

La ciudad de Gijón se presenta desde sus raíces prerromanas hasta el bullicio moderno, como testigo y protagonista de acontecimientos que han moldeado no solo su carácter, sino también el de España. 

En este viaje por el tiempo, exploraremos los episodios clave que han definido a Gijón, adentrándonos en su rico pasado para entender mejor su vibrante presente. 

Desde Matronastur, te invito a un recorrido histórico que comienza mucho antes de que las legiones de Roma pisaran la Península Ibérica y que continúa hasta forjar la Gijón contemporánea que conocemos hoy.

Orígenes Ancestrales: La Gijón Prerromana

La historia de Gijón se remonta a un pasado lejano, mucho antes de su reconocimiento como ciudad romana. 

Los primeros habitantes de esta región de Asturias eran tribus celtas que dejaron su huella en los castros, esos asentamientos fortificados típicos del norte de España. 

Estas comunidades vivían en estrecha relación con su entorno, aprovechando los recursos que les ofrecían el mar y las montañas.

Aunque hay menos registros escritos de esta época, las excavaciones arqueológicas en áreas como la Campa Torres han sacado a la luz objetos y estructuras que nos cuentan la historia de un pueblo con una sólida organización social y una rica vida cultura, como el Castro de Noega.

Estos hallazgos nos ayudan a comprender cómo era la vida en Gijón antes de que llegaran los romanos y cómo estas raíces prerromanas sentaron las bases de la identidad de la ciudad.

La Huella de Roma: Gijón en la Antigüedad

La ciudad de Gijón comenzó su andadura histórica con el asentamiento en el Castro de Noega, en la Campa Torres, habitado por la tribu de los cilúrnigos. 

Con la culminación de las Guerras Cántabras en el siglo I a.C., los romanos se instalaron y expandieron este poblado. Sin embargo, en el siglo I d.C., optaron por trasladarse a la base del Cerro de Santa Catalina, lo que hoy es el barrio de Cimadevilla. 

Este no es el único testimonio de la presencia romana en la zona, destacando por ejemplo, la Villa de Veranes.

Aunque Cimadevilla no alcanzó el tamaño de otras ciudades romanas de España, su importancia regional era indiscutible.

Se trataba de un núcleo estratégico que conectaba el final de un ramal de la Ruta de la Plata desde Astorga y un puerto vital en las rutas comerciales del Cantábrico.

En el Bajo Imperio, la prosperidad económica de Gijón impulsó la construcción de una muralla entre los siglos III y IV, aunque la ciudad no era considerada un asentamiento militar por la ausencia de más estructuras bélicas.

De la época romana también se conservan las termas de Campo Valdés ( convertido hoy en el Museo Termas Romanas de Campo Valdés), en funcionamiento desde el siglo II al IV.

Gijón en la Edad Media: Transformación y Legado Histórico

Durante la Edad Media, Gijón experimentó una profunda transformación, pasando de ser una villa romana a una ciudad medieval. Este período vio el fortalecimiento de su estructura urbana con la construcción de murallas defensivas.

El comercio marítimo adquirió un papel central, impulsando el crecimiento económico y la diversificación de la población. La Iglesia de San Pedro, un edificio emblemático de este período, destaca por su importancia religiosa y cultural.

Además, el campo termal romano se transformó en un espacio funerario, asociado a la Iglesia de San Pedro, evidenciando la adaptación de estructuras antiguas a nuevos usos durante la transición a la Edad Media.

La Reconquista también jugó un papel en la historia de Gijón, situándola como un punto estratégico en la defensa del territorio.

Al final de la Edad Media, Gijón había sentado las bases para su futuro desarrollo como un centro urbano y comercial importante.

El Renacimiento de Gijón: Comercio Marítimo y Expansión Urbana en la Era Moderna

En los siglos XV y XVI, Gijón inició una notable transformación gracias a las importantes obras en su puerto.

Esta renovación portuaria impulsó la actividad pesquera y el comercio local, marcando una era de renacimiento para la ciudad. Posteriormente, en los siglos XVII y XVIII, Gijón vivió un auge significativo.

La apertura del comercio con las colonias americanas, tras la implementación del Reglamento de libre comercio, posicionó a Gijón como un puerto asturiano crucial en el intercambio transatlántico.

Durante este tiempo, la influencia de Gaspar Melchor de Jovellanos fue fundamental en el desarrollo urbanístico y cultural de la ciudad, con iniciativas como el Instituto Asturiano y planes innovadores de expansión urbana, llevando a Gijón a un crecimiento demográfico y económico notable.

La Revolución Industrial y la Gijón Contemporánea

En el siglo XIX, Gijón experimentó un significativo crecimiento y transformación debido a la industrialización.

Este desarrollo se vio impulsado por la instalación de la fábrica de cigarros, conocida hoy como Tabacalera, y la llegada del Ferrocarril de Langreo, el primero en Asturias.

El puerto de El Musel como primer puerto carbonero de la peninsular, crucial para la industria del carbón, y la construcción de infraestructuras clave como la Carretera Carbonera a Langreo y la carretera a León, fomentaron el crecimiento económico y poblacional.

Durante esta época, se expandió la infraestructura urbana, con la formación de nuevos barrios. Particularmente notables fueron las ‘ciudadelas’, agrupaciones de viviendas humildes para la clase obrera, destacando la Ciudadela de Celestino Solar, ahora un museo.

La burguesía local impulsó la construcción de residencias y edificios con influencias modernistas, contrastando con las condiciones de vida de los trabajadores.

Todos estos desarrollos urbanísticos marcaron el comienzo de la Gijón contemporánea, una ciudad con un legado industrial profundo.

Siglo XX: De la Guerra Civil a la Actualidad de Gijón

Durante la Guerra Civil Española, Gijón quedó bajo control republicano, enfrentando intensos conflictos y bombardeos que afectaron significativamente a la ciudad. 

Posteriormente, durante el franquismo, se emprendieron proyectos como la construcción de la Universidad Laboral y el Plan Gamazo para el crecimiento urbano​.

La posguerra gijonesa se caracterizó por dos cosas: la primera sería la falta de viviendas, que dio lugar, por ejemplo a la creación de Las Mil Quinientas y que pasaría a ser parte de lo que hoy se conoce como el barrio de Pumarín.

La segunda sería gran crecimiento de la población gracias a la inmigración desde otras comunidades autónomas. 

Se crea en esta época La Feria Internacional de Muestras de Asturias, pasando a celebrarse en el Recindo Ferial Luis Adaro a los pocos años de su comienzo y hasta hoy en día. 

La siderurgia fue central en la economía de Gijón hasta la crisis industrial de las últimas décadas del siglo XX. Esta crisis, junto con la reconversión industrial, impactó profundamente en la ciudad, llevando a un cambio hacia una economía orientada al sector servicios​.

Debido a esto, muchas de las áreas industriales pasaron a ser espacios públicos y residenciales, como la creación de las playas de Poniente y El Arbeyal. 

Esta desindustrialización continuó a comienzos del siglo XXI, destacando el cierre de la mina de La Camocha.

Y esto sería un breve resumen por el que hemos recorrido algunos de los periodos más importantes de la historia de Gijón.

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